martes, 15 de noviembre de 2011

Sin importancia

Era un mundo sin importancia. Con cadenas que te ataban a una rutina que no te pertenecía.
Paredes, lluvia, horas, mantas, abrazos, fantasmas sin importancia.
El concepto de esperanza era simplemente algo que no cabía, que no existía.
Como si todo ese mundo se pudiera descomponer en cualquier instante para siempre.
Sí, cuando te vi, ya sólo eras un montón de días y días que se sucedían sin importancia

Y sin embargo tus ojos querían beberse la vida.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Y...

Y abrazo las cosas hasta hacerme invisible. Nado por mis nudos como echando de menos. Hasta donde alcanzo. Creo que voy a empezar a creerme.

martes, 2 de agosto de 2011

nubes-abrazo

Nubes, plano, aceras, nadar, cielo, coches, negación, ayer, sonidos, cruz, nervios, correr, seguridad, miedo, a veces, almohada, abrazo, abrazo, abrazo, abrazo, abrazo, abrazo, abrazo, abrazo, abrazo. Abrazo.

sábado, 30 de julio de 2011

Canción triste de Luna Street

Somos cada trago de cerveza, de whisqui, de licor que hemos dado. Hubo tragos de todo tipo, los tragos que nos hicieron, que aún nos hacen: bebimos como pudimos. Dimos tragos de rabia, de desamor, de labios, de muerdos, a dentelladas, de colores, trasnochados, amanecidos, a medias, a cuartos, a saco, de miedo, de incertidumbre, de certeza, de lunas, de sol, de ayeres, de mañanas, de apaños y amaños, solitarios, de multitud, que sobraban, que faltaban, con hombres, con mujeres, con muchas mujeres, cada una distinta que también nos hicieron, como los tragos que recordamos, o los que ya están perdonados pero no olvidados, y los tragos locos, los cuerdos, los amables, los simpáticos, los que nos hicieron llorar y naufragar, los que nos levantaron...
La vida son etapas y por eso llevo unos años sin dar un trago por la Calle Luna. Pero esta tarde que escupe fuego se ha empeñado en devolvérmelos junto con todos los garitos y la gente que los envolvieron. Y están formando un espejo raro en el que no me distingo bien. Suena música de entonces en mi cabeza.
También hay tragos raros. Y uno no sabe cómo tomárselos.
¿donde estabas entonces cuándo tanto te necesité...?

martes, 29 de marzo de 2011

Esta tarde volviendo a cantar aquella canción que tanto te canté, me di cuenta del tiempo que ya había pasado desde aquel viaje que hicimos. Tanto tiempo, y tanta vida pasada desde entonces como queriendo olvidar, como queriendo llegar a algún lugar que justifique el paso que llevamos, y también el olvido.
No quiero decir mucho más que no exprese ya la sensación que me estremece desde esta tarde. Pero no quería irme esta noche a dormir sin decirte, que te hubiera cantado las Bulerías del Día todos las tardes o noches desde entonces, si eso hubiera podido hacer que estuvieras ahora aquí a mi lado. Que te la cantaría cada día de mi vida si eso pudiera hacerte resucitar.
Ah, nunca antes te lo dije: hice la canción para la letra que me diste.

martes, 22 de febrero de 2011

Carta de ajuste

La noche pinta a carta de ajuste: círculos, trazos, líneas, colores, quietud, nada. El cielo se equivoca, aquí dentro hace un calor aparente, nublado. Afuera una sensación de algo que no descifro. Algo. Pedazos de silencio. Como la carretera que se va dejando atrás, viajando de noche, mirada desde el retrovisor del coche de alguien que regresa a casa.  El rojo tenue colgando de los faros aviva la nostalgia,  nos devuelve el recuerdo, el lugar de dónde venimos. La mezcla de sombras danzando, nos adelanta el tiempo, el lugar a dónde vamos. Pedazos. Formas que intentamos colocar en el puzzle de los días, remedios caseros hechos con las manos que nos rozan. Intentamos soñar como podemos. Intentamos soñar. No en vano, uno todavía se sorprende a veces sentado en un sillón cualquiera de la casa, mirando una televisión sin sonido, con la noche pintando a carta de ajuste, el cielo equivocado, y sin entender aún bien por qué este silencio.